Historia

 

Igual que hace 88 años, continuamos siendo una empresa familiar lleidatana, que apuesta por el trato con el cliente, el producto fresco y las políticas sociales y medioambientales

1929: año de fundación

La empresa fue fundada por Rafael Pujol Sala, nacido en el año 1900 en Puigverd d’Agramunt en una familia payesa de diez hermanos. Como no era el heredero, aprendió el oficio de guarnicionero. De carácter inquieto y emprendedor, pronto se estableció en la ciudad de Lleida como transportista, haciendo transporte diario entre Lleida y Barcelona. Tenía el despacho en la calle de L’Estereria número 10. En Lleida conoció a su esposa, Carme Solanes Asmet, que trabajaba de sirvienta en una casa de la plaza de la Sal. El azar los agració con un modesto premio de lotería. Este fue el capital inicial que invirtieron en la compra del Momotombo, una pequeña tienda de comestibles y productos de droguería, situada en la calle de L’Estereria número 9, justo delante del despacho de la agencia de transportistas. Esta operación, realizada en el 1929, es el origen de Supermercats Pujol.

Los orígenes del Momotombo

El Momotombo era una tienda de venta al por menor, propiedad de Enric Senpau, que ya existía a principios del siglo XX, en el número 9 de la calle de L’Estereria. El nombre hacía referencia al hecho de que eran representantes de la marca de café Momotombo, que había tomado el nombre de un volcán de Nicaragua. En esa época era habitual poner nombres centroamericanos a las marcas de café, como Tupinamba y La Cubana. El café se tostaba en el mismo establecimiento, pero la tienda era tan pequeña que tenían que sacar la tostadora a la calle para poder trabajar. Aparte del café, la especialidad de la tienda eran las “drogas”, tal como se denominaban entonces a los productos químicos para el hogar. La calle de L’Estereria —conocida popularmente como calle Dels Sabaters— ya no existe. Era una calle muy estrecha que iba de la plaza de Sant Joan a la plaza de la Sal, pero muy transitada porque era al centro de la mayor concentración de comercios de alimentación de la época. Así, aprovechaban el flujo de clientes que iban al mercado de los payeses de la plaza de Sant Joan.

Los años 30 y la Guerra Civil

El empeño del Rafael Pujol y la simpatía de Carme Solanes, que se ocupaba de atender y cobrar a los clientes, pronto hicieron que la tienda prosperara. Los productos estaban detrás de un mostrador y el cliente tenía que pedir lo que quería. Aunque también se despachaban comestibles, el punto fuerte de la tienda eran los productos de droguería y las pinturas. Había pocos productos envasados; la mayoría se vendían a granel. La Guerra Civil alteró completamente el comercio local, pero la tienda continuó abierta. Durante la batalla de Lleida, en la primavera de 1938, la calle de L’Estereria fue muy castigada por un bombardeo y la tienda se quemó. Pero no se dejó de trabajar, ya que se aprovechó como tienda el almacén que tenían en la calle de Lamarca, en la calle de L’Església de Sant Joan. En el 1939 se trasladó la tienda a la plaza de la Sal, aprovechando el local donde había estado el comercio de tejidos de los hermanos Reixac. La calle de L’Estereria desapareció en los años cuarenta, cuando se derribó la manzana de casas que había entre la plaza de la Sal y Sant Joan y se edificaron los actuales porches.

Años 50: el crecimiento progresivo

La actividad al por mayor fue un éxito. Contribuyó a ello que Pujol fuera el primero en vender productos por unidades a los tenderos y en tener un surtido amplio. Los otros mayoristas solo querían servir cajas enteras y de las marcas que ellos representaban. Se compró el primer camión para repartir los pedidos entre los clientes de la ciudad y para ir a buscar los productos a la estación, ya que los proveedores solían enviar la mercancía por tren. Los pedidos de los pueblos se enviaban por medio de transportistas. Por ello era muy apreciada la habilidad de los dependientes para hacer paquetes, para evitar que los productos se rompieran y para hacer el paquete lo más pequeño posible. El camión también servía para desplazarse a los pueblos para cobrar a morosos. El crecimiento del negocio mayorista permitió la apertura de un almacén dedicado exclusivamente al comercio al por mayor en el año 1954, situado en la rambla Ferran. Mientras, la tienda de la plaza de la Sal ya se había convertido en el principal establecimiento de alimentación de Lleida, lo que hizo necesario ampliarla en el 1956 con la compra de la farmacia Solé, que ocupaba el local de al lado. La tienda estaba dividida en secciones, cada una con sus propios dependientes: alimentación, droguería, perfumería, pintura y fotografía. El almacén era una fábrica: donde se elaboraban productos de limpieza, se envasaban legumbres secas o se tostaban almendras. También había un laboratorio de revelado de fotografías, montado por Antoni Oncins, que fue de los primeros de Lleida. Por aquel entonces, al frente de la empresa estaban Rafael Pujol Sala, Antoni Oncins —que se encargaba de la dirección de la tienda y de la fabricación, y que había empezado a trabajar de aprendiz en los años 30— y el responsable de administración, Ricard Plana. En total, eran unos 30 trabajadores.

Los años 60: el primer autoservicio

El crecimiento económico de la década de los 60 comportó la modernización de las costumbres sociales. Siguiendo la tendencia internacional, en el año 1966, la tienda de la plaza de la Sal se transformó en el Supérette Pujol, el primer supermercado de autoservicio que hubo en Lleida. Era un paso arriesgado, ya que se tuvo que invertir en la remodelación completa de la tienda, eliminando los mostradores, y, además, no había precedentes para prever la reacción de los clientes. El autoservicio fue un éxito desde el primer día, pero los clientes pensaron que no duraría mucho, ya que habría tantos robos —creyeron— que la empresa tendría que cerrar! Lleida también crecía en nuevos barrios, hacia Ricard Viñes y Balàfia. Para atender estas zonas de expansión, se abrieron los supermercados de Prat de la Riba (1968) y de la calle del Vallès (1969), donde por primera vez se empezó a vender carne y verdura. Un elemento imprescindible de las tiendas de esos años eran los aprendices, chicos muy jóvenes que a veces tenían más ganas de jugar que de trabajar. Cuando los enviaban al almacén en busca de frutos secos, era costumbre decirles que querían oírles “silbar”. Si silbaban no se podían comer las almendras.

Crisis y refundación de la empresa

En el año 1969 se incorpora a la empresa Rafael Pujol Solanes, hijo del fundador. Nacido en Lleida en el 1934, estudió ciencias químicas en Barcelona. De allí se fue a Alemania para hacer un doctorado en química y se quedó a trabajar en el país durante diez años. Aunque estaba casado y establecido en Alemania, la añoranza de Lleida y el hecho de que su cuñado, Antoni Oncins, le pidiera ayuda para colaborar en la expansión de la empresa le impulsaron a volver a casa. Se encontró la empresa en una situación delicada, ya que la expansión se había hecho demasiado rápido y se había financiado con créditos bancarios que se tenían que devolver antes de que las nuevas tiendas tuviesen un volumen de ventas lo suficientemente alto. Por otro lado, el negocio de la venta al por mayor sufría la competencia de un nuevo fenómeno, las cadenas voluntarias de tenderos (Spar, Vegé), que quitaban ventas al mayorista tradicional porque se abastecían directamente de sus centrales de compra. Pujol intentó poner en marcha una cadena voluntaria asociada a la central IGA, pero era demasiado tarde para hacerse un hueco en el mercado. Para facilitar la sucesión en la dirección de la empresa, en el año 1970 se constituye la sociedad SUPERMERCATS PUJOL, SA (SUPSA), con la participación de Rafael Pujol Solanes y de Antoni Oncins, quienes, a partir de entonces, dirigirán el negocio. La nueva empresa abandona la venta de productos químicos y pinturas y se concentra en la alimentación.

Los años 70: el Plus Discount

La crisis se superó haciendo una revolución total de la empresa. Rafael Pujol estudia el comercio alimentario en Europa y, en un viaje por Alemania y Suiza, se fijó en la fórmula “discount” y decidió importarla a Lleida. El “discount” es un tipo de autoservicio de instalaciones muy simples —estantes baratos de almacén, artículos expuestos directamente en cajas, surtido muy reducido, sin productos frescos— que tiene su atractivo en los precios muy bajos. En el 1977 se transforman simultáneamente las tres tiendas (plaza de la Sal, Prat de la Riba y Vallès) en PLUS DISCOUNT. El éxito de ventas es espectacular, hasta al punto de no dar abasto para rellenar los estantes. La fórmula de precios bajos encaja perfectamente en un mercado tambaleado por la primera crisis del petróleo. Para sustituir la venta al por mayor, que ya no era rentable, se abrieron franquicias de Plus Discount en los pueblos a partir del año 1978, también con resultados muy positivos. En un solo año se inauguraron doce. Se emprende la modernización de la gestión interna: Supermercats Pujol fue el primer cliente del Centro de Cálculo de Lleida cuando aún se utilizaban fichas perforadas para introducir la información en los ordenadores. La dirección se refuerza con la incorporación de Josep Antoni Alexandre como jefe de Administración y Josep Miquel Aleix como jefe de Compras. Los fundamentos de la empresa actual —supermercados propios, franquicias y una gestión avanzada— ya estaban puestos.

Los años 80: la apuesta por los productos frescos

La fórmula de Plus Discount funcionó bien hasta que en el 1986 abrió el primer hipermercado de Lleida. De repente, las ventas de la empresa cayeron un 10%. Pryca ofrecía precios más bajos y más variedad. Para sobrevivir, había que volver a reinventar el negocio. Con la colaboración del profesor de marketing d’ESADE Lluís Martínez-Ribes se hizo el primer estudio de mercado de la historia de la empresa, con 300 encuestas a domicilio. Los resultados condujeron a diseñar una estrategia para diferenciarse al máximo de Pryca, potenciando lo que un hipermercado no podía ofrecer tan bien como Plus: la proximidad por la compra a pie, el trato personal y los productos frescos. Se incorpora la sección de fruta y verdura y en el 1988 se abren las primeras carnicerías y se inicia la producción de longaniza y embutidos. El proceso culmina en el 1993, con la instalación de pescaderías. Continúa la expansión fuera de la ciudad y se llega hasta el Pirineo y la provincia de Huesca. Se cambia el logotipo y el nombre de Plus Discount por el de Plus, para reflejar mejor la nueva orientación hacia el servicio al cliente. La evidencia de que había que colaborar con otras cadenas para compensar el poder de compra de los hipermercados hace que, en el 1983, Supermercats Pujol sea socio fundador de la central de compras Selex Ibérica, de donde toma el nombre de la marca propia.

Els anys 90: el Plusfresc

El nuevo concepto de Plus exigía un formato de tienda más grande y un diseño más moderno para diferenciarse de la competencia. El primer supermercado de la nueva generación se inauguró en el 1991 en el barrio de El Clot de les Granotes. En un año se abrieron otros cuatro en la ciudad de Lleida, en los barrios de La Mariola, L’Escorxador, Cappont y Prat de la Riba, reemplazando o ampliando tiendas pequeñas. Con esta reconversión nace Plusfresc como lo conocemos hoy, un concepto de supermercado donde se puede hacer la compra completa de alimentación y limpieza, y donde se garantizan los derechos de los clientes a adquirir productos de calidad y a recibir un trato amable y considerado. A partir del 1995 se acelera la expansión, orientada hacia Barcelona y los pueblos de Lleida, donde aún no estaba presente. Al mismo tiempo, se decide hacer una fuerte inversión en innovación tecnológica. En el 1996 se introduce la tarjeta Plusi, la primera tarjeta de cliente del mercado catalán. En el 1998 se gana en Estados Unidos el premio Global Electronic Marketing Award por el mejor programa de marketing electrónico presentado por una empresa no americana. Tampoco se deja de innovar en servicio al cliente. Se desarrolla mucho el reparto a domicilio, y en el 1998 se alarga hasta las doce de la noche el horario del Plus de Pius XII, el primer del Estado español que da este servicio.

Siglo XXI

A principios del siglo XXI, la evolución de los estilos de vida cambia los hábitos de compra, lo que obliga a las tiendas a adaptarse. Es a raíz de esto que en el año 2001 se desarrollan dos fórmulas comerciales nuevas: Sunka y Plusfresh.com. Sunka es un supermercado que no quiere parecer un supermercado. Es decir, un lugar donde los clientes no tienen la obligación de hacer la compra, sino que se les ofrece la posibilidad de desconectar del estrés de la jornada cotidiana. Plusfresh.com es un supermercado virtual que facilita la compra por Internet a nuestros clientes. Por otro lado, en 2002 la expansión urbanística de Lleida y el uso creciente del automóvil nos llevan a inaugurar el nuevo formato de Plusfresc con aparcamiento en la plaza Europa. Se trata de un supermercado con un diseño radicalmente contemporáneo, que será el modelo para los Plusfresc de los próximos años. Hoy en día, Plusfresc cuenta con 72 tiendas y 1126 trabajadores que mantienen el mismo espíritu de servicio al cliente que tenían los fundadores. Del mismo modo que hace 84 años, seguimos siendo una empresa leridana, arraigada a la ciudad y con la voluntad de seguir siendo líder en el comercio de alimentación de Lleida. Una empresa que apuesta por el trato al cliente, el producto fresco y las políticas sociales y medioambientales. El súper que te quiere. Plusfresc pertenece a Euromadi Ibérica, el principal grupo de compras de alimentación español, con un 20% de cuota de mercado. Euromadi Ibérica está asociada a EMD (European Marketing Distribution), la central de compras europea más importante. Pertenecer a Euromadi es uno de los puntales que permiten a Plusfresc crecer como empresa independiente.